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Elon Musk, Jeff Bezos y Richard Branson, los tres mosqueteros del turismo espacial entre hitos y pleitos

¿Qué logros consiguieron SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic? ¿Qué planes tienen en mente para liderar los negocios más allá de la Tierra?

Jeff Bezos, Elon Musk y Richard Branson, tres magnates que ya hacen negocios en el espacio.

La carrera espacial ya no es exclusiva de las agencias gubernamentales, ni siquiera de los astronautas que han recibido riguroso entrenamiento. Hombres y mujeres apenas preparados para la microgravedad ya se subieron a naves que inauguraron el negocio del turismo galáctico. El sueño hecho realidad es protagonizado por tres mosqueteros que coinciden en sus condiciones de millonarios, y en ser tan arrojados como competitivos. Cual divos de Mar del Plata y Carlos Paz, Elon Musk, Jeff Bezos y Richard Branson se cachetean para figurar en el primer lugar de la cartelera.

En lo que va del año, los magnates iniciaron el despliegue del turismo espacial. Analistas estiman que esta actividad en ciernes podría convertirse en una industria de 3.000 millones de dólares en los próximos diez años. Eso sí: los primeros vuelos tuvieron mucho de marketinero, las tripulaciones incluyeron a pasajeros que apelaron más a la inspiración que a las billeteras abultadas, y también volaron dueños de las empresas, decididos a ser parte de una locura que procuran racionalizar.

En lo que sigue proponemos un repaso de los hitos que ya han conseguido SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic, además de los ases que se asoman por debajo de las mangas de sus costosas camisas. También hablaremos de las riñas entre los multimillonarios que ya tienen una pata en la Tierra y otra en el espacio.

Virgin Galactic, logro humilde aunque pionero
Si bien el turismo espacial viene rumeándose hace años (se habló, incluso, de la construcción de hoteles más allá de nuestra órbita), Virgin Galactic de Branson tuvo el honor de dar el puntapié inicial. En julio de este año el empresario de origen británico paso unos minutos en el espacio a bordo de la VSS Unity, una nave fabricada por su compañía. El multimillonario voló junto a dos pilotos y tres pasajeros, alcanzando una altitud de 86 kilómetros.

Para tener una dimensión, un vuelo comercial alcanza los 12 kilómetros de altura. Eso sí: hay quienes consideran que el espacio propiamente dicho comienza cuando se supera una altitud de 100 kilómetros, aunque en Estados Unidos toman como referencia los 80 kilómetros. Tal como nota National Geographic en un repaso dedicado al dilema, la respuesta depende de a quién hagas la pregunta.

“Soñé con este momento desde que era un niño, pero sinceramente nada puede prepararte para ver la Tierra desde el espacio”, dijo Branson al regresar. Tal como contamos , cuando se apagó el motor de la nave los pasajeros pudieron desprenderse de los asientos y flotar durante unos minutos en ingravidez, admirando la curvatura de la Tierra a través de las ventanas.

Virgin asegura que más de 600 personas ya compraron su boleto para viajar con ellos al espacio, un listado que incluye a celebridades como Leonardo DiCaprio y Justin Bieber. El actor Ashton Kutcher también había pagado por su ticket pero luego decidió devolverlo: dijo que repensó la decisión por el hecho de tener hijos pequeños.

Mientras tanto, Virgin Galactic sigue despachando pasajes. Recientemente retomó la venta luego de que las autoridades de aeronáutica de Estados Unidos le dieron permiso para reanudar los viajes espaciales, tras una investigación sobre los motivos por los que su nave se desvió de curso al descender en el viaje de julio.

Blue Origin, un vuelo con mucho marketing
A pocos días del hito conseguido por Branson, Jeff Bezos concretó su propia aventura espacial. Junto a su hermano y un ecléctico grupo viajó en la nave New Shepard hasta cruzar los límites de la Tierra. El viaje se extendió durante 11 minutos, superando por poco los 100 kilómetros de altitud. Allí, el fundador de Amazon y sus compañeros experimentaron la ingravidez. “Se sentía tan sereno, en paz”, dijo el empresario al regresar.

El vuelo de Blue Origin conquistó algunos récords. Por caso, concretó la llegada al espacio de la mujer más longeva (Wally Funk, una mujer de 82 años que décadas atrás se entrenó en la NASA pero no formó parte de ninguna misión); y el del astronauta más joven de la historia (Oliver Daemen, de 18 años, hijo de un empresario neerlandés que se sumó a la aventura a última hora).

“Hay una persona que fue la primera en el espacio, su nombre era Yuri Gagarin, y eso sucedió hace mucho tiempo”, dijo Bezos en declaraciones a NBC, en referencia al hito del cosmonauta soviético conseguido en 1961. En ese sentido, señaló que la carrera espacial no es una puja entre multimillonarios. “Esto no es una competencia, se trata de construir un camino hacia el espacio para que las generaciones futuras puedan hacer cosas increíbles allí”, comentó. Pero eso lo dijo en relación al vuelo de Branson: si hablamos de Musk, la cosa se pone más áspera.

SpaceX, las proyecciones de un tipo ambicioso
El vuelo de Elon Musk llegó más tarde este año, a mediados de septiembre. No obstante, fue el más ambicioso: mientras Branson supero los 80 kilómetros de altitud y Bezos los 100, la nave de SpaceX se ubicó a 575 kilómetros de distancia de la superficie terrestre. Esa cifra es incluso superior a la ubicación de la Estación Espacial Internacional, que está a unos 400 kilómetros.

La misión Inspiration 4 voló con una tripulación integrada sólo por civiles. Los cuatro pasajeros pasaron tres jornadas en el espacio orbitando la Tierra con un aproximado de 50 vueltas a nuestro planeta. “El riesgo existe”, dijo Jared Isaacman antes de partir, uno de los hombres que viajó con el grupo y operó como líder en función de su experiencia como piloto. La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, dijo que la misión busca que en un futuro cercano “el espacio sea más accesible para todos los que desean ir”.

Mientras tanto, la compañía espacial de Musk no sólo tiene en mente este tipo de aventuras con civiles. De hecho, ha firmado un contrato con la NASA para la fabricación de la nave que llevará a humanos de regreso a la Luna (ellos sí, astronautas profesionales) en el marco de la misión Artemis.

Guerra de egos y billeteras
El británico Branson no parece tener mayores conflictos con sus colegas: Bezos ha sido condescendiente con él y Musk estuvo presente cuando el dueño de Virgin Galactic regresó a la Tierra tras su vuelo al espacio. La guerra es manifiesta entre los patrones de SpaceX y Blue Origin, que se lanzan disparos entre trincheras.

El pleito escaló en los últimos meses. “Bezos debería esforzare más en entrar en órbita que en las demandas”, disparó Musk en referencia a la demanda que el líder de Blue Origin presentó ante la Oficina de Transparencia, quejándose por el contrato entre SpaceX y la NASA. Además, burlándose de la altitud que consiguió la nave de New Shepard.

Tal como señalamos anteriormente, en abril de este año la agencia espacial estadounidense eligió a SpaceX en una licitación para fabricar la nave que llevará humanos a la Luna. Otras dos compañías privadas se habían presentado: Dynetics, también de Estados Unidos, y Blue Origin. “La NASA debería apostar por su estrategia original de competencia”, dijo Bezos y aseguró que sin esa puja la agencia se topará pronto con “opciones limitadas cuando trate de negociar sobre plazos vencidos, cambios de diseño y sobrecostos”.

Elon Musk le dijo a Bezos que «no se puede llegar a la Luna con demandas, por muy buenos abogados que se tenga».

Cuando hace unos días Musk participó en una conferencia, aprovechó para disparar contra Bezos. Además de la chicana por la altitud conseguida, el también CEO de Tesla dijo que “no se puede llegar a la Luna con demandas”, otra referencia a las quejas de su par ante la justicia por el acuerdo entre SpaceX y la NASA.

Mientras tanto, Bezos enfrenta otro frente de conflicto: empleados y extrabajadores de Blue Origin denunciaron prácticas machistas y discriminatorias dentro de la compañía. Por su parte, Musk ha dado nuevas muestras de su ego: reportes señalaron que está ofendido porque Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, no celebró los logros de SpaceX en el ámbito del turismo espacial.

Beneficios colaterales
Más allá de los pleitos y berrinches, estos primeros pasos podrían suponer una revolución para los vuelos aquí, en los márgenes del planeta Tierra. Tal como nota Forbes, atravesar la órbita terrestre significa viajes mucho más rápidos: el beneficio asociado es poder moverse entre ciudades lejanas en cuestión de minutos. Por caso, los viajes de 14 horas podrían ser de 14 minutos.

De acuerdo a la fuente, el propio Musk está promocionando un vuelo de 40 minutos de Nueva York a Shanghái empleando su tecnología de vuelos espaciales.

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